Cuando se instauró el protocolo IPV4, se pensó que 4000 millones de direcciones serían más que suficientes para gestionar el parque de equipos conectados a internet. Lo que en otra época parecía ser inagotable, a día de hoy, se ha visto superado con creces. Las previsiones futuras apuntan a que el número de dispositivos conectados a internet, crecerá de forma exponencial y prácticamente todos los electrodomésticos incorporarán conexión a la red.
El nuevo protocolo IPV6 contempla 340 sextillones de direcciones (340 + 36 ceros) y en principio deberían ser más que suficientes pensando incluso en el largo plazo. Según Cisco, entre 2011 y 2016 el tráfico global se multiplicará por cuatro hasta alcanzar 1,3 Zettabytes (1 + 21 ceros), algo así como 1,3 trillones de gigabytes o el equivalente a 200.000 millones de películas de alta definición de dos horas cada una.
Pero no todo son ventajas. Solucionado el problema del límite de direcciones, algunas fuentes apuntan a que IPV6 es hasta un 80% más lento que IPV4 con lo que esto implica. Por otro lado la adaptación de los sistemas empresariales a la nueva versión del protocolo, no es una tarea nada sencilla e implica riesgos importantes.
Como en cualquier otra transición, pasará cierto tiempo hasta que la estabilidad del nuevo direccionamiento se haga patente mientras que la migración continua y ordenada vinculará sin duda el futuro tecnológico del mundo entero.
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