A todos nos ha ocurrido alguna vez, que consultando la web en busca de la solución a nuestras dudas, lejos de conseguirlo, encadenamos uno tras otro términos técnicos que nos dispersan hasta el punto de desistir de nuestro empeño. En otras ocasiones nos centramos en la nueva información olvidando por completo cual era la cuestión que nos había conducido hasta allí.
El propósito de esta entrada es resumir la información más básica relacionada con la manipulación de un smartphone con sistema operativo Android.
Para empezar es preciso indicar que el 92,5% de los smartphones en España son Android y entre el 75 y el 80 por ciento a nivel mundial.
Android inc. nace en 2004 y el sistema operativo se posiciona para dispositivos como cámaras fotográficas. En 2005 en comprada por Google y en 2007 es presentado como sistema operativo para móviles. En octubre de 2008 aparece el primer teléfono (el HTC Dream) con este sistema.
Solamente han hecho falta cinco años para copar el mercado mundial. La respuesta a estos está clara, Android es libre y funciona relativamente bien.
Entrando en materia, cuando compramos un teléfono móvil con Android tenemos que tener en cuenta que el fabricante no quiere problemas, por eso el sistema no permite modificar el software de la ROM y por supuesto, no permite toquetear el sistema operativo.
Si deseamos "customizar" el software del fabricante, sustituirlo por otro diferente o actualizarlo, es necesario que el "boot loader" nos lo permita. Algunos fabricantes nos proporcionan el código para hacerlo si se lo solicitamos adjuntando datos como el IMEI, modelo, y número de serie del teléfono.
No debemos confundir esta operación con la liberación del teléfono para poder usarlo con otro operador.
Con este código y una pequeña aplicación podemos hacer que el "boot loader" (también hay aplicaciones que no necesitan código) nos permita modificar la ROM. Hacer esto tiene sus riesgos. Podemos "flashear" mal la memoria y haremos un bonito ladrillo ("brick") de nuestro teléfono.
Es por ello que nunca viene mal instalar un "recovery" y hacer un "backup" del sistema antes de hacer modificaciones importantes, teniendo en cuenta que la mera instalación de un "recovery" necesita que el sistema esté "rooteado".
No debemos confundir el este "backup" con el realizado por utilidades del propio teléfono para salvar contactos o aplicaciones y que en caso de "brickeo" no nos servirían para nada.
"Rootear" el teléfono consiste en dotar al usuario de permisos de administrador raiz ("root") que le permitan modificar archivos y carpetas del sistema con el objetivo de instalar, modificar, probar, investigar etc.
Android está basado en Linux y este en Unix donde el sistema de privilegios y permisos (comparado con windows por ejemplo) están muy claramente implementados.
Android no ha sido ajeno a la crítica. Hemos dicho que está basado en linux para abstraer el hardware del terminal de las aplicaciones que no dejan de ser un java modificado (de hecho Oracle pleiteó sin éxito con Google por la violación de patentes). Nada nuevo bajo el sol salvo una magnifica idea para convertir tecnologías libres en la mayor estrategia comercial del siglo XXI hasta el momento (que se dice pronto).
Actualmene la última versión de Android es la 4.3 que no hace grandes añadidos a la 4.1 más extendida. Muy pronto aparecerá la versión 5.0 que se supone revolucionaria.
Por último comentar que las versiones de Android siempre tienen nombre de comestibles tales como sandwich de helado o gominola. La primera versión se denominó tarta de manzana y la que está por venir tarta de limón.
No entraremos a debatir la política de los colores, las frutas y los sabores en la publicidad en general y en las compañías tecnológicas en particular.
De momento esto es todo, hay manuales abundantes en la red para acometer todos y cada uno de los pasos aquí comentados para cada modelo de teléfono o tableta, pero este no es mi propósito.